Nos encontramos en los umbrales de un nuevo año judío: el 5774.Este miércoles a la noche-por calendario hebreo el 1 del mes de Tishrei-estaremos comenzando esta magna celebración: una de las más significativas de nuestras efemérides.Rosh Hashaná se extiende por dos días.La Torá escrita no identifica el 1 del mes de Tishrei como «año nuevo». Es la tradición oral que lo identifica. En la Torá escrita la fecha mencionada se relaciona al shofar, más exactamente al toque del shofar: el símbolo más característico de la conmemoración. Volveremos más adelante sobre él.La expresión «Rosh Hashana» se traduce literalmente como «cabeza del año». Conceptualmente se refiere al comienzo de año, en relación al tema que nos ocupa.Entramos al año 5774.¿5774 años de qué? Nada se dice en la Torá-obviamente-en relación a un número determinado. De acuerdo a la interpretación tradicional, serían 5774 años de la Creación del mundo. Más específicamente: de la Creación del hombre.Más allá de la cifra y de cómo se llega a la misma, ésta-cualquiera que fuese-no es lo esencial.En primera y última instancia la Creación apunta a un «Creador», independientemente del año que estamos celebrando.Rosh Hashaná se celebra en el hogar y también se concurre a la Sinagoga. A la noche y a la mañana.En el hogar, la mesa tendida se engalana a la noche con el mantel blanco; las velas que son bendecidas, el vino también y los símbolos clásicos, entre otros, de la jalá redonda y la manzana con miel: augurando un año «redondo» y dulce.La cena particularmente es especial, sin duda distinta a la común pero el motivo no pasa por lo gastronómico. Es el simbolismo relacionado con la festividad. Es la familia alrededor de la mesa disfrutando de una festividad tradicional.En la sinagoga tiene lugar-especialmente a la mañana-un extenso Servicio Religioso. El ritual de oraciones que utilizamos en la ocasión se llama «Majzor» (ciclo, período). Un libro extraordinario, un tesoro espiritual del judaísmo que ha sido compuesto durante innumerables generaciones, desde las épocas más remotas a las presentes.El momento culminante del Servicio Religioso de la mañana es el toque del Shofar: cuerno de carnero que se toca como «instrumento». Varias veces y con distintos sonidos.La mitzvá, el precepto singular del día es «escuchar» los sonidos del Shofar.Muchas son las razones. El sabio medieval Rav Saadia Gaón enumeró diez motivos.En este contexto, es interesante lo que la Torá menciona en relación al Shofar (hay varias referencias), por ejemplo en Levítico 25:10. En el contexto del Yovel-año del Jubileo-se dice que se «proclamará libertad en la tierra para todos sus habitantes», la cual se anunciará mediante un toque de shofar.Por sobre todo el objetivo-a través de su sonido agudo y penetrante-es «despertarnos» de nuestro letargo, salir de la modorra, pasividad e indiferencia. Hacernos reflexionar y recapacitar.El gran sabio judío Maimónides sostuvo que escuchar el shofar «hace recordar a los pecadores la necesidad de teshuvah (arrepentimiento)». Precisamente, la Teshuvah conjuntamente con la Tefilá (plegaria) y la Tzedaká (Justicia social, conceptualmente solidaridad) son tres de los conceptos-valores que más se enfatizan en esta festividad a través de distintas plegarias recitadas en las Sinagogas.La importancia de Rosh Hashana no pasa solamente por ser el final de un año y comienzo de otro. Pasa sobre todo, por ser el momento preciso del «Jeshbon hanefesh», expresión ésta que se traduce conceptualmente como «balance». Balance del año que pasó, lo cual incluye tanto los aspectos positivos como los negativos. Balance de cada uno consigo mismo en lo que constituyen distintos aspectos del diario vivir y convivir.Es pues por todo lo antedicho que Rosh Hashaná, a pesar de su carácter de año nuevo, es una festividad que -si bien es alegre- es más bien de alegría «moderada», «contenida». La celebración es en la casa y en la Sinagoga. No más. Una alegría «sobria», podríamos decir.El deseo de paz es una constante. Se manifiesta siempre, pero obviamente se expresa en ocasiones tan sensibles como estas. En algunos majzorim -rituales de oraciones- se incluye una plegaria por la paz (adaptada y traducida de la oración del Rabi jasídico Najman de Bratzlav).Algunos fragmentos de dicha plegaria dicen así:»sea tu deseo…poner fin a las guerras y a la matanza sobre la tierra y extender una gran armonía en todo el mundo. Que ninguna nación amenace a otra nación y que la humanidad no practique más la guerra. Así todo ser viviente entenderá que no ha venido al mundo para el odio o la destrucción. Hemos venido para alabar, para construir y para amar.Sean los líderes de todas las naciones agraciados con la fuerza de la devoción al ideal de paz….que el amor y la justicia fluyan como una poderosa corriente. Y que la paz llene la tierra como las aguas cubren el mar».Shaná Tová para todos!!
Rosh Hashaná 5774, «Inscríbenos en el Libro de la Vida plena»
04/Sep/2013
Por Lic. Rafael Winter (Rufo), miembro de CO.PRE.DI